Los textos eclesiológicos de santo Tomás son muy
numerosos. De entre ellos sacamos unas ideas:
La fuente del mérito de un acto moral es: 1º el acto
meritorio es libre, procede de nosotros; 2° recibe de Dios su eficacia
meritoria: ex hoc quod procedit ex gratia Spiritus Sancti, secundum virtutem
Spiritus Sancti moventis nos in vitam aeternam.
La definición de Iglesia según santo Tomás, responde a
la primera noción de Iglesia: La Iglesia es congregatio fidelium;
asamblea de aquellos que han recibido el don de la fe y por él se han
convertido en asociados, en vida, de Dios.
En términos teológicos, el hombre, en tanto que lleva
y realiza en sí la imagen de Dios, es hijo de Dios. Y por esto llega a ser otro
Cristos, el mismo Cristo.
La noción de Iglesia antropológica o moral y
pneumatológica o teocéntrica, es también vigorosamente cristológica. Vemos la
realidad eclesiológica de Cristo y la realidad cristológica de la
Iglesia:
- Cristo realiza en sí sólo la plenitud de la
especie gracia, así como, en Platón, el arquetipo hombre realizaba
plenamente la especie humana. De suerte que si otros individuos deben
recibir la gracia, la reciben por medio de Cristo y si se trata de los
hombres cuyo único salvador es Cristo, sólo la recibirán de Él y a título
de participación en la gracia de Él.
- En el movimiento de relación del hombre con Dios,
no existe nada que no proceda de Cristo, que no haya sido causado en
nosotros por él, que no haya sido conocido y querido por él, que no tenga
su modelo en él y que no se asimile a su perfección, a imagen del Padre.
Todo lo que hacemos en el orden de la nueva creación, es decir en la
Iglesia, está en nosotros porque procede de Cristo ―«una virtud emana de
mí»― porque Cristo lo ha querido y lo ha causado.
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